La paella de bacalao y coliflor es una de las clásicas dentro del repertorio de paellas valencianas. Una de las que más se guisaban en tiempo de Cuaresma por la prohibición de comer carne y derivados unas semanas después de Carnaval.
Es un plato exquisito, muy saludable y ligero, que admite variaciones, como casi todos los platos, según pueblos y familias. Un exponente de la dieta mediterránea de sabor muy delicado.